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UN RECORRIDO POR LA SEMANA SANTA DE ALPANDEIRE

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UN RECORRIDO POR LA SEMANA SANTA DE ALPANDEIRE

     Una de las fechas del año más especial para los vecinos de Alpandeire es la Semana Santa, momento que viven con devoción y fervor religioso. En estos días se llevan a cabo en el municipio una serie de actos y celebraciones tradicionales que se han logrado mantener a lo largo de los años y que, en esta ocasión, han debido ser suspendidos por la actual situación de emergencia sanitaria causada por el coronavirus. A continuación recordaremos algunos de los instantes más significativos de la Semana Santa del pueblo de Fray Leopoldo.
     Para comenzar, en la mañana del Domingo de Ramos se realiza la bendición de las palmas y las ramas de olivo a las puertas de la Iglesia de San Antonio de Padua, conocida popularmente como “la Catedral de la Serranía”, tras lo que tiene lugar una pequeña procesión en la que no se portan imágenes, sino que las personas que participan en ella recorren las calles de los alrededores del templo llevando en sus manos las palmas y las ramas de olivo mientras que entonan distintos cánticos. A su finalización se desarrolla la eucaristía, tras la que los vecinos colocan en los balcones y ventanas de sus domicilios las ramas y las palmas, que permanecen decorando el municipio durante toda la Semana Santa.
     El siguiente acto litúrgico es la Hora Santa frente al Santísimo, que se suele celebrar en la iglesia el Jueves Santo a partir de las 10 de la noche. Previamente se oficia una solemne misa en el templo. Ya el viernes por la tarde tiene lugar una nueva eucaristía y después, a partir de medianoche, se lleva a cabo la procesión de La Soledad, momento que los panditos viven con extraordinaria emoción, en riguroso silencio y portando velas. Antaño era común que se soltaran palomas, se recitaran poesías o que, al paso de la Virgen, el silencio fuese interrumpido por el canto de saetas lo que, en la oscuridad de la madrugada, contribuía a crear un ambiente emocionante y sobrecogedor. A veces se daba el caso de que, por vergüenza u otras circunstancias, algún vecino se ocultaba tras las piedras o la vegetación para interpretar su saeta.
     El Sábado Santo es tradicional el encendido de una hoguera a las puertas de la iglesia antes de que se oficie la misa, que tiene lugar a última hora de la tarde y a la que los feligreses suelen acudir con velas. Conforme estos van accediendo a la Iglesia de San Antonio de Padua las luces del templo se van encendiendo poco a poco y en el momento de la resurrección del Señor se tocan las campanas.
     Por otro lado, desde el viernes es común que muchos vecinos de la localidad salgan al campo en busca de un chopo, que tendrá un papel fundamental el Domingo de Resurrección. Además, el Sábado Santo también se recolectan ramas, flores aromáticas y todo lo necesario para construir el Huerto del Niño y decorar las calles del municipio.
     En este punto es necesario hacer referencia a los cuatro mayordomos de la Semana Santa de Alpandeire, dos hombres y dos mujeres, que son los encargados de realizar todos los preparativos y de organizar todo lo relacionado con la celebración del Huerto del Niño. Además, el sábado por la noche se reúnen para designar a sus sucesores para el próximo año.
     El Domingo de Resurrección es el día grande de la Semana Santa de Alpandeire. Por la mañana el Niño del Huerto, habitualmente vestido igual que las mayordomas, es trasladado hasta la plaza del pueblo, donde se coloca la imagen en el chozo y se celebra una verbena. En torno a las 3:30 de la tarde llega el momento de bajar a la Virgen desde el templo hasta la plaza, donde se representa el encuentro entre madre e hijo, tras el que las dos imágenes vuelven a ser portadas hasta la iglesia acompañadas por una banda de música. Una vez finalizada la pequeña procesión se celebra una misa y, posteriormente, se coloca un muñeco hecho de paja que simboliza a Judas en el tronco del chopo y se le prende fuego.
     Para finalizar la Semana Santa, alrededor de las 9 de la noche del Domingo de Resurrección la Virgen y el Niño del Huerto salen de nuevo en procesión por la calles de Alpandeire rodeados de un ambiente de júbilo en el que no faltan los cánticos y vítores de vecinas y vecinos.