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LA BOTICA RURAL DE ALPANDEIRE, PECULIARIDADES Y ANÉCDOTAS

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LA BOTICA RURAL DE ALPANDEIRE, PECULIARIDADES Y ANÉCDOTAS

María Dolores Alcalá, boticaria de Alpandeire, regenta la farmacia del municipio desde hace 17 años, tiempo en el que ha vivido innumerables experiencias y anécdotas con los vecinos, a quienes conoce a la perfección. La farmacéutica ha hecho un balance positivo de su trabajo en la localidad, sobre todo porque reconoce haberse enriquecido mucho con la sabiduría de los panditos, “quien menos te esperas te da una lección de vida”, ha indicado la boticaria.

El 15 de febrero de 1999 María Dolores Alcalá comenzó su andadura como titular de la farmacia de Alpandeire y, ese mismo día el doctor Vicente García, al terminar de pasar consulta en el centro médico, entregó a la farmacéutica una copia de la primera receta que dispensó en la botica. Desde entonces esa receta permanece enmarcada y colocada en un lugar privilegiado del establecimiento.

Alcalá ha argumentado que la principal diferencia de las boticas rurales respecto a las grandes farmacias de las ciudades radica en el trato a los clientes, mientras que en las segundas es más impersonal, en las de los pequeños pueblos existe mucha más confianza y familiaridad. En este sentido, la boticaria de Alpandeire ha reconocido saber la medicación que toma habitualmente cada uno de los vecinos. Además, se da la circunstancia de que algunas personas se acercan de cuando en cuando al establecimiento con la única intención de pasar un rato de conversación.

La farmacéutica ha indicado que la red de distribución de fármacos funciona de una manera más que aceptable, hecho fundamental para evitar el déficit de medicamentos en las pequeñas boticas. Incluso si en algún momento algún vecino necesita puntualmente una medicina, es la propia licenciada quien se desplaza directamente a la cooperativa farmacéutica para recogerla. Por tanto, el hecho de que la botica de Alpandeire sea pequeña no supone que haya ningún tipo de problema para dispensar a las personas cualquier medicamento no habitual que pudieran necesitar.

Por otro lado, la mayoría de las farmacias de los pequeños municipios están catalogadas como VEC (de Viabilidad Especialmente Comprometida) y los colegios de farmacéuticos, conscientes de las dificultades económicas de las boticas rurales, están luchando para intentar conseguir subvenciones de cara a que estos importantes establecimientos no desaparezcan.

Mª Dolores Alcalá recuerda numerosas anécdotas que han tenido lugar en la botica de Alpandeire. Por un lado, hace unos años un anciano acudió para comprar un bastón y posteriormente, en la plaza del pueblo, dijo a otros ancianos que los estaban regalando en la farmacia. Acto seguido regresó y advirtió a la boticaria de que ese día tendría más visitas en el establecimiento. Y así fue, muchas personas mayores acudieron reclamando un bastón gratis, hecho que la boticaria capeó como buenamente pudo. Por otro lado, en una ocasión un pandito octogenario, al ver pesarse en la farmacia a otra persona, dijo que él iba a hacer lo mismo porque sentía curiosidad por saber su peso, ya que no se pesaba desde que realizara el servicio militar. Esta persona se mantenía en el mismo peso que entonces.